¿Eres una persona reactiva o proactiva?

¿Eres una persona reactiva o proactiva?


En el anterior artículo de Baldi Figueras aprendimos qué es la actitud proactiva: “Una persona proactiva es aquella capaz de auto-liderarse al margen de lo que sucede a su alrededor, evitando reaccionar ante lo inesperado. Asume, de forma consciente, la co-responsabilidad de su conducta para decidir cómo quiere actuar y cómo sentirse ante los estímulos que percibe, teniendo siempre en cuenta sus objetivos para generar nuevas oportunidades”.

En el artículo de hoy, Baldi analiza cuáles son las características concretas de las personas reactivas frente a las proactivas, y cómo poner en práctica la proactividad tanto en uno mismo como en el entorno profesional.

Características de las personas reactivas

Las personas reactivas tienen dificultades para posicionarse ante las circunstancias. Sus características son:

– Se desbordan emocionalmente ante las situaciones externas adversas.

– El 100% de su bienestar o malestar interno depende de si su entorno está bien o mal.

Pierden mucha energía juzgando y criticando a los demás.

– Perciben los cambios como amenazas y por tanto, acaban saboteándolos.

– Tienden a quejarse verbalmente, pero no ejecutan ninguna acción al respecto.

– Están inmersos en sus preocupaciones y no buscan posibles soluciones.

– Tienen tendencia a ser pesimistas.

– Les falta iniciativa.

Tienden a culpar a los demás.

Características de las personas proactivas

Las personas proactivas se mueven con un pensamiento estratégico. Sus características son:

Positivas. Procuran ser muy positivas antes las situaciones, para evitar caer el victimismo.

Creativas. Usan la creatividad para poder elaborar constantemente alternativas.

Impulsoras de metas. Tienen claros sus objetivos y generan acciones para lograrlos. Su mirada está puesta en las acciones a medio plazo, pero alienadas con su objetivo a largo plazo.

Toman decisiones. Se anticipan a los problemas, no permiten que estos se alarguen en el tiempo sino que toman decisiones rápidas y pragmáticas. Actúan gestionando los imprevistos en base los objetivos que se ha marcado.

Asertivas. Comunican a su entorno de forma adecuada cómo se sienten, qué opinan y qué necesitan.

Con iniciativa. Son conscientes de su libertad para poder elegir una respuesta interna y externa ante las circunstancias. Tal y como dice José Antonio Marina tienen muy desarrollada lo que se denomina “inteligencia ejecutiva”.

Constancia.  Su constancia es permanente, focalizan sus esfuerzos y acciones. Consiguen resultados tangibles, dado que siempre están orientados a los objetivos.

Auto-confianza. Tienen claras cuáles son sus fortalezas y sus debilidades y confían en su capacidad y potencial para poder superar las situaciones adversas.

4 pasos para ser proactivos

Para poder desarrollar la proactividad, solo se han de seguir 4 pasos:

1) En primer lugar se han de concretar los objetivos, para no perder nunca el rumbo.

2) Identificar las circunstancias actuales que están impidiendo lograr los objetivos marcados.

3) Identificar qué situaciones se encuentran en el área de influencia.

4) Tomar acción solo en las áreas en las que se puede influir, sin perder de vista el objetivo marcado. Buscar cómo nuevas oportunidades con una visión constante en el corto y largo plazo.

Pon en práctica la proactividad

Y tú, ¿ quieres ser proactivo?

Te invito a que participes activamente en este artículo, contestando a las siguientes preguntas:

1)     ¿Cuál es tu objetivo?

2)     Haz una lista de las circunstancias actuales que están impidiendo que puedas lograr el objetivo que te has marcado.

3)     Teniendo en cuenta la lista anterior, marca las situaciones que realmente se encuentran en tu área de influencia, es decir aquellas sobre las que puedes actuar.

4)     Teniendo en cuenta la lista que has hecho en el tercer paso, ¿cuáles son las acciones que realizarás?

Recuerda que pase lo que pase, lo más importe es volver reorientarse constantemente hacia el objetivo marcado, sin identificarse con las circunstancias adversas.

¿Cómo incentivar la actitud proactiva en el entorno laboral?

Para incentivar la actitud proactiva en el entorno laboral es necesario:

Ser receptivos. Estar muy receptivos a las propuestas y puntos de vista que aportan tanto los clientes internos, como los externos y facilitar entornos en los que exista la interacción.

Empatía. Reconocer las necesidades  y características que tiene cada miembro del equipo con la intención de optimizar las cualidades de cada uno.

Motivación. Identificar los objetivos profesionales individuales de cada empleado para poder involucrarlos  y alinearlos con los objetivos de la empresa y/o departamento.

Co-responsabilizar. Incentivar a todos los empleados en la toma de decisiones, dentro de su área de influencia.

Comunicación asertiva. Promover la comunicación asertiva, estando abiertos a ser informados de los percances que puedan tener los colaboradores.

–  Estrategia. Comunicar la visión de futuro, de la empresa y/o departamento a todos los empleados para poderles implicarles en las acciones.

Liderazgo. Evitar el exceso de concentración de gestión y/o toma de decisiones en el líder, delegándolas a los distintos miembros del equipo, con la intención de crear departamentos y empleados más auto-suficientes.

Pon en práctica el entorno proactivo

¿Quieres generar un entorno más proactivo? Te invito de nuevo a que participes activamente en este artículo. Pon en práctica el “incentivar la actitud proactiva en tu entorno laboral”, contestando a las siguientes preguntas:

– Ser receptivo. ¿Qué vas a hacer para facilitar que tu entorno pueda aportar  propuestas de mejora?

– Empatiza. ¿Qué vas hacer para identificar las necesidades  y características que tiene cada miembro del equipo?

– Motiva. ¿Qué vas a hacer para identificar los objetivos profesionales individuales de cada empleado? ¿Cómo vas a involucrarlos  y alinearlos con los objetivos actuales de la empresa y/o departamento?

– Co-responsabiliza. ¿Qué vas a hacer o dejar de hacer para facilitar que los empleados  tomen decisiones dentro de su área de influencia?

– Comunicación asertiva. ¿Qué vas a hacer para identificar los percances en los que se pueden encontrar tus colaboradores?

–  Estrategia. ¿Cómo vas a comunicar la visión de futuro, de la empresa y/o departamento?

– Liderazgo. Haz una lista de tareas y responsabilidades del líder e identifica cuales se pueden empezar a delegar.

En conclusión, cuando comprendemos la importancia que tiene el desarrollar nuestra área de influencia, nos damos cuenta de que podemos liderar más fácilmente la consecución de los resultados que deseamos. Por lo tanto, es muy importante tomar conciencia de si en nuestro día a día somos reactivos o proactivos, para poner intención en generar actitudes y acciones que nos permitan desarrollar nuestra proactividad.

Sobre Baldi Figueras

Baldi Figueras

Baldi Figueras, especializado   en   el  desarrollo  de  habilidades  y competencias para la gestión del cambio, trabajo en equipo y auto-liderazgo.  

Puedes leer más reflexiones suyas desde Baldifigueras.com

 

 

 

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