

Una persona termina una reunión, abre la plataforma de formación y dispone de veinte minutos para continuar. Antes de aprender algo nuevo, necesita resolver una cuestión práctica: dónde se quedó y qué debe hacer ahora. Si tiene que reconstruir su recorrido cada vez que vuelve, parte de ese tiempo se consume en orientarse.
Para facilitar que los empleados retomen su formación online, la plataforma debe permitir localizar el itinerario, reconocer el progreso y acceder a la siguiente actividad. Estas acciones han guiado la renovación de Pasaporte IA, el programa de formación corporativa en inteligencia artificial de Foxize.
En este artículo explicamos qué hemos revisado en la experiencia y qué puede comprobar un responsable de formación al valorar la navegación de un programa online.
La formación convive con tareas, reuniones e imprevistos. Una sesión puede interrumpirse y retomarse días después. Por eso, la experiencia debe ayudar al participante a recuperar el contexto sin depender de recordar todos los pasos de su última visita.
Al volver, necesita identificar el recorrido que tiene asignado, distinguir lo que ya ha completado y encontrar la actividad con la que puede continuar. Para RR. HH., estas acciones son una forma concreta de revisar la experiencia: pedir que se muestren con un usuario y observar qué información necesita para realizarlas.
Primero tuvimos que revisar nuestros propios bocetos y wireframes en bruto. Identificamos tres problemas de diseño tradicionales en el e-learning que impactaban directamente en la experiencia del empleado:
El rediseño ha transformado la manera en que el usuario interactúa con el conocimiento. A través de una estética minimalista y un balance visual, estos son los cambios conceptuales y de experiencia que hemos implementado:


Pasaporte IA organiza el aprendizaje en cuatro fases: Comprender, explorar, practicar y crear. Cada una identifica una forma de relacionarse con la IA, desde conocer sus fundamentos hasta diseñar y probar soluciones para tareas recurrentes.
Anteriormente, el alumno accedía directamente al listado general de cursos sin filtro de nivel.
Ahora el acceso está precedido por un cuestionario inicial de 5 minutos que evalúa el perfil de cada empleado y lo asigna a un itinerario adaptado a su nivel. De este modo, el contenido formativo se adapta a cada usuario: si tiene un perfil avanzado, el itinerario omite las fases básicas e intermedias.

Anteriormente, la visualización rígida de cursos hacía que el progreso se diluía.
La navegación renovada permite consultar el progreso y reconocer cómo continuar la formación. Para el participante, lo relevante es relacionar esa información con una acción: saber qué ha completado y localizar la siguiente actividad de su recorrido.

El rediseño visual nos permitió además transformar la pedagogía. Tradicionalmente, los asistentes virtuales operan en una ventana de chat lateral aislada del contenido. En esta nueva era de Pasaporte IA, el uso de MyTutor —nuestro tutor de IA generativa personalizado que resuelve dudas en tiempo real y ofrece feedback adaptativo— es completamente nativo. El alumno interactúa con el asistente a través del chat y también de forma directa en los materiales y retos del curso, recibiendo correcciones cualitativas sobre sus ejercicios prácticos.

Queríamos retransmitir de forma clara a los alumnos la narrativa de Pasaporte IA: te embarcas en un viaje de aprendizaje sobre la IA; para ello, todo el apartado visual refleja la narrativa.
Innovar no es añadir complejidad; es simplificar los procesos para que las personas puedan centrarse en lo verdaderamente importante. Al limpiar la interfaz, reestructurar el menú y respetar el tiempo del profesional con un itinerario adaptativo, hemos logrado que Pasaporte IA deje de sentirse como una obligación formativa y se convierta en una herramienta de productividad fluida.
El esfuerzo de nuestro equipo de UX no se ha medido en líneas de código, sino en cada clic que hemos logrado ahorrar a tus empleados para hacerles el aprendizaje más fácil.